Precauciones

Tenemos la gran suerte de contar con esforzados ruteros, experimentados y generosos que suelen tener controlado lo previsible y están preparados para lo imprevisible, pero no estará de más que tengamos en cuenta...

LOS PELIGROS DE LA NATURALEZA.

Aunque puede dar un poco de miedo, es necesario reconocer que el peligro siempre existe, y saber que cuanto mas lo conozcamos, mejor podremos prevenirlo, evitarlo o mitigar sus consecuencias.

Hay dos tipos básicos de peligro: Propios y Ajenos.

LOS PELIGROS PROPIOS son los que dependen directamente del senderista. La elección de un itinerario excesivo para nuestras posibilidades. El cansancio, la falta de hidratación, la obsesión por llegar a un punto determinado, no tener en cuenta o sobreestimar las posibilidades propias, son factores que dependen de cada persona. Por eso debemos conocer nuestros límites, y los de quien nos acompañe, cada uno deberá conocerse y actuar en consecuencia a la hora de participar en una ruta.


LOS PELIGROS AJENOS no dependen de nosotros hasta cierto punto, tormentas, zonas de fuerte insolación, desprendimientos de piedras… no son controlables por el senderista, pero si se puede estar prevenido contra ellos. Un vistazo al parte meteorológico, unas preguntas en el refugio de comienzo de etapa, un material adecuado en la mochila podemos aminorar las consecuencias de un peligro ajenos.

 

El viento nos hace perder calor de forma muy rápida, a mayor velocidad del viento mayor sensación de frío. Una tarde de otoño con una temperatura de 10º C puede convertirse, en caso de vendaval, en una tarde de crudo invierno. Por eso es necesario llevar la ropa adecuada.

 

En lo referente a picaduras de insectos sólo podemos recurrir al repelente, por fortuna en estas latitudes las enfermedades propagadas por los insectos no son tan terribles como en países más exóticos.

 

Para evitar las mordeduras de animales lo mejor es no molestarlos. Si no se les acosa no se verán en la tesitura de tener que defenderse.

 

Un pequeño botiquín nos será de ayuda, material de curas (si vamos con niños debemos saber que las tiritas de dibujos curan mucho más que las normales), alguna pomada antiinflamatoria y analgésicos, por ejemplo serían suficiente para nuestra actividad.

 

Se aconseja estar en posesión de la Tarjeta Federativa, que nos identifica como pertenecientes a un Club de Montaña. Nos da derecho a descuentos en los refugios de la Federación y en algunos convenidos y sobre todo nos aporta un seguro de accidentes bastante interesante.

 

No son unos consejos exhaustivos, el tiempo nos dará experiencia, también los compañeros de excursión que llevan años en el senderismo nos aportarán valiosos conocimientos.

 

Que nos veamos durante muchos años por los montes.